Y, de repente, llega usted con sus días grises, dándome sus mejores colores...
Y somos, aunque el amor se vista de dudas, y la fe en incertidumbre...
Y aprendí amar sus climas bipolares...
Y soy tan libre, cuando me desnudo de mi soy, sólo, para vestirme de usted, de su piel... Y mis ojos lloran gemidos...
Y mi alma sonríe su ser.
Beatríz Fonnegra

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