Sentado frente a la chimenea,
su pipa a punto de terminarse,
su libro preferido entre las manos,
viendo pasar el mundo
a través del vidrio empañado.

Sintiendo como su vida se consume,
como las brasas que arden en el fuego.

Esboza una leve sonrisa
recordando
sus juegos de infancia,
sus sueños de adolescente,
sus ilusiones cuando se enamoro por primera vez ...

Una lágrima se desliza por su mejilla, y
le devuelve a la realidad
de la soledad que anida en su alma.

María Glez. Méndez.

No hay comentarios.

Con tecnología de Blogger.